May, 2008


27
May 08

¿Puedes contar tu vida en casualidades?

Hace varias semanas que mi vida social se ha intensificado de pronto. No me quejo, divertirme se me da bien y sobre todo si ello implica conocer gente nueva y agudizar los sentidos. Pero ya me apetece estar conmigo misma y ordenar todo eso que me revolotea en la cabeza y no sé muy bien cómo entró ni dónde ubicarlo.

Me refiero a ese cúmulo de pequeñas casualidades que parecen hechas a mano y que, en una persona como yo que busca sentir hasta la punta del cabello, parecen grandes explosiones de magia.

¿O es que la gran máquina del universo con sus perfectos mecanismos hace que todo vaya sucediendo en el momento justo, con la persona correcta y en el lugar idóneo? Sincronicidad.

Como en Los amantes del círculo polar, en que las vidas de Anna y Otto parecen tan distantes y terminan coincidiendo en una misma coordenada. Encontrarse y no verse, sólo sentirse.

Pero, ¿cómo identificar cuando es algo real o es sólo un espejismo que tu mente crea para llenar la necesidad de sentirte vivo?

¿Qué hacer? ¿Dar un paso adelante, quedarte estático y esperar a que la chispa se encienda o salir en dirección contraria al oasis en la arena?

¿Saltar en paracaídas o esconderse debajo de la cama?

Va-lien-te.

Yo puedo contar mi vida en base a casualidades, casualidades cósmicas ¿será razón suficiente para saltar?


11
May 08

Nunca tires la toalla

no tires la toalla

Encontré esta toalla en una tienda cercana a la Villa Olímpica de Barcelona. Divertida, no?


1
May 08

De turista por la vida

Me encanta viajar. Por eso estoy en Barcelona. Estoy de viaje desde hace casi cinco años.

Esta noche, hablando con Fabi, mi reina venezolana, me contó que le había entrado una inspiración repentina y se puso a escribir sobre cuáles son las ventajas de ser turista. Entre las dos sacamos algunas conclusiones:

1. Como llegas medio desorientado y tu estadía generalmente es breve, queda en tu mente una impresión radical de las cosas: o el sitio es una maravilla, o es una completa bazofia.

2. Los locales saben que nunca volverán a verte, o por lo menos no lo harán en un futuro cercano. Tú, como visitante efímero también te conviertes en efímero confidente.

3. Si el veneno y los mejores perfumes vienen en frasco pequeño es por una razón: de lo bueno poco (y de lo malo también). A veces son suficientes un par de días en un sitio para refrescarte con una atmósfera distinta: una calle pintoresca, el anonimato, no entender el idioma, ver gente de diferente, son placeres deliciosos, precisamente porque son breves. Lo breve, dos veces mejor.

4. Los recuerdos que guardas están ligados a las personas con quienes viajas. Si son conocidas y queridas, y si no lo son, a raíz del viaje pueden llegar a serlo. Un par de días pueden reafianzar lazos y dejar impresas páginas muy coloridas de tu historia.

5. De pronto te conviertes en un entendido cultural. Si vas a París o a Londres, no puedes no visitar el Louvre o el British Museum, aunque no sepas quien fue la Gioconda o cuál es la utilidad de la Piedra de Rosetta. No importa, siempre podrás decir “la Mona Lisa es muy pequeña!”.

6.  Un viaje breve es una Polaroid furtiva: cuando vamos de guiris todos tenemos vocación japonesa por las fotos. No sólo te quedarán unos cuantos megas de imágenes en tu ordenador, sino que habrán otros cuantos gigas en tu corteza hipocampal de kinestesias y sensaciones. (palabras domingueras textuales de la doctora Fabiola).

7. Hay una variedad infinita de sabores por probar. Pero siempre es permitido entrar en McDonald’s si el presupuesto te hace elegir entre conocer otra ciudad o comer en un buen restaurante local.

8. No, no se permiten bermudas, calcetines blancos ni camisetas floridas. Y si, el protector solar es importante. La piel color camarón no queda bien en las fotos. Esto no es precisamente una ventaja, es una regla!.

9. Siempre serás más interesante para los locales aunque vayas con cara de infinito cansancio después de estar pateando la ciudad, ojeras, cabello revuelto de tanto viento, humo (y tal vez granizo), zapatos de deporte y ausencia de glamour. Sólo por llevar un mapa en una mano, cámara en la otra y hablar en otro idioma, tus sex appeal se multiplica.

Ir de turista por el mundo no está mal. Ir de turista por la vida es la mejor forma de vivir. Siempre estamos de viaje, de paso. Por eso, ver la vida como si fueras un eterno turista, te permitirá disfrutar cada momento y capturarlo en tu mente como una constante aventura. ¿Tu qué piensas?

 

P.S. Lindo inicio de Mayo.